Seminario Binacional RELACIONES FRONTERIZAS "El gobierno de la Seguridad Ciudadana" Organizado por: Programa de Estudios de la Ciudad Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Sede EcuadorCon la Colaboración de: - Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), Canadá - Gobierno de la Provincia de Carchi - Gobernación de Nariño - Universidad Regional Autónoma de los Andes UNIANDESLugar y Fecha: Quito - Ecuador, 14 de febrero de 2011. Hemiciclo de FLACSO Ipiales - Colombia, 15 de febrero de 2011. Teatro de la Casa de la Cultura de Ipiales Tulcán - Ecuador, 16 de febrero de 2011. Auditorio del Gobierno Provincial del Carchi
La Violencia Fronteriza, una interrogante por descifrar
Fernando Carrión Mena
Con el desarrollo de la globalización y la transformación que viven los tipos de violencia a escala mundial, las fronteras se encuentran en un profundo proceso de cambio. Sobre todo, aquéllas donde hay realidades asimétricas, pues la relación a ambos lados de la frontera se ha tensado de tal modo, que termina condicionando la vida social y económica del vecino, más aún si existe hegemonía de uno de ellos. Por eso, las fronteras han transformado su rol en estas dos últimas décadas. Así, de espacios de encuentro-separación de los Estados nacionales han pasado a ser plataformas de interrelación de los circuitos económicos mundiales, con lo cual se produce una mutación importante en el actor social central de contrabandista –que aprovecha las diferencias económicas entre los países para introducir productos sin pago de aranceles– a traficante –que lleva productos ilegales desde territorios distantes–. En este tránsito existe un impacto en la economía, en la autoridad política, en las instituciones y en la vida cotidiana, tanto de los espacios transfronterizos como al interior de los propios países. Una afirmación de este tipo nos lleva a pensar en la necesidad de generar políticas de seguridad ciudadana distintas a las que hasta ahora se han desarrollado en estos espacios. Da la impresión que el cierre de fronteras, la imposición de visas selectivas, el manejo de políticas económicas diferenciales, la generación de estrategias de seguridad unilaterales, entre otras medidas, no han dado los resultados esperados. Por eso, resulta más interesante pensar en políticas distintas a las de separación o ruptura mediante la integración de los Estados. Los muros reales o virtuales que se implantan sólo llevan a que los procesos de diferenciación se potencien, lo cual conduce a que las diferencias sean razones importantes para que la violencia encuentre su mejor espacio de desarrollo. El Ecuador tiene, en este momento, las dos caras de la moneda en sus dos fronteras. En la frontera sur –con el Perú– se han diseñado conjuntamente políticas binacionales, nacionales y locales tendientes a la integración, con un fortalecimiento de las instituciones (municipios), ejecución de proyectos vinculados (educación), impulso de políticas de confianza mutua (gasto militar) que han permitido dar vuelta a la página de los históricos diferendos comunes y crear una zona transfronteriza de paz. Por otro lado, en la frontera norte –con Colombia– ha sido todo lo contrario. Desde principios de este siglo, Colombia impulsó una política de seguridad sustentada en una visión de “conflicto interno” que pronto se transformó en una batalla contra el narcotráfico y el terrorismo, mirados como flagelos mundiales. En este cambio de política fue importante la tesis de las guerras preventivas que, proveniente de Estados Unidos, encontró un espacio fértil en Colombia con la tesis de la extraterritorialidad. Un cambio de este tipo condujo a la invasión al territorio nacional en Angostura y a la ruptura de las relaciones diplomáticas. De allí que tengamos en las dos fronteras situaciones totalmente distintas: la tasa de homicidios en el lado ecuatoriano de la frontera con Colombia es de 36 homicidios por cien mil habitantes y en la frontera sur con Perú es de 9 homicidios; es decir, una relación de uno a cuatro. El promedio de la tasa de homicidios en Colombia es de 34 mientras en Perú es de 12.
Seminario Internacional: ¿Es posible gobernar la seguridad ciudadana en zonas de frontera? Quito, 21 y 22 de junio de 2010. FLACSO sede Ecuador
La alteridad transfronteriza: negación y afirmación Fernando Carrión M.
Con este primer número del Boletín “FRONTERAS”,iniciamos un proceso de difusión del problema que viven los pueblos fronterizos en la zona norte, de las propuestas de seguridad diseñadas, y de la construcción de un debate necesario respecto de la construcción de la región fronteriza ecuatoriano-colombiana como territorio continuo. El concepto de frontera con el que operamos no será el de límite o de muro que separa, sino el de un espacio continuo de alteridad, a la manera del encuentro de universos simbólicos diferentes y desiguales; que primero deben ser explorados, estudiados y, luego, franqueados, integrados. Una primera aproximación: este mecanismo de difusión permitirá reducir las distancias que existen entre las percepciones y los proyectos desarrollados desde la capital, y los problemas de la vida cotidiana de la población del cordón fronterizo. Si bien la frontera es un tema nacional, no se deben soslayar las demandas locales. Esta distancia ha conducido a la existencia de cuatro problemas en la zona: primero, las políticas que priman son de seguridad nacional y escasamente de seguridad ciudadana (políticas); segundo, los medios de comunicación terminan estigmatizando la realidad que se vive en la frontera (agenda pública); tercero, en general las condiciones de vida en la frontera son ignoradas por razones de Estado (descentralizar); y cuarto, la frontera se convierte en límite excluyente y no en paso de integración (barrera).